Hoy, al encender el cáliz, que el mundo se llene de la santidad de Dios. Que sintamos Su presencia, Su amor, Su compasión, Sus generosas bendiciones. Que siempre estemos listos para darle gracias, glorificarlo y rezarle, con los corazones santificados y sed en nuestro espíritu. Dirijamos nuestros pensamientos a Dios con pureza de corazón, para que podamos recibir Su paz, de la que surge y llena el mundo hasta la eternidad.
-Hajom Kissor Singh, 1891 (India)
